Hace unos días concluí un diplomado de cómo ser buen navegante. Pero no navegante de esos que andan en un bergantín, izan velas y cambian la ubicación de las mismas según soplen los vientos del mar, para llegar al destino final.
Soy un navegante moderno, de ese gran océano al que algunos llaman Internet, Red de Redes o Ciberespacio. Para mí simplemente es el más profundo y extenso de los mares, donde cada navegante sale con su bote a explorar este mundo tan errático que a veces no sabemos a donde nos puede llevar.
Por mi parte he salido con un objetivo, aunque sin rumbo. Pretendo subir a mi bote, por ahora, a todo aquel que quiera conversar sobre la Isla de la Juventud, un territorio cubano desconocido por muchos en el mundo. Compartiré información con todo aquel que quiera conocer sobre mi Isla, anotaré en mi bitácora todas las historias que usted, futuro integrante de mi tripulación, quiera compartir conmigo.
Por ahora, izado velas y elevado anclas…
A donde me lleven los vientos.